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DIOS SÍ EXISTE

Del libro "Tos por Iguá"

Ahora vienen con el cuento
de que Dios quizás no existe,
pero por más que lo intenten
no me podrán convencer:
yo lo he visto el Viernes Santo
y se llama Gran Poder.
¿Cómo que no existe Dios
si año tras año lo he visto
hecho Amor cuando el Domingo
baja desde el Salvador?
¿De los que quieren negarle,
quien dice que no está vivo
al verlo venir, Cautivo,
caminando por el parque?
¿Quién dice que no es divino
ese Cristo Presentado
al barrio de San Benito
por un tal Poncio Pilatos?
¿Quién niega que es Dios aquél
que José de Arimatea
envuelto en la blanca seda
va a enterrar en San Andrés?
¿O aquél otro que en Castilla
muere sin morir apenas
mientras le mece Sevilla
para intentar que no muera?
Dicen que no existe Dios
y yo les digo que sí:
quien quiera verlo que venga
a Sevilla por Abril.
Que no me vengan con cuentos
Ni me quieran convencer
Si yo con nadie me meto,
¿Porque atacan a mi fe?
Déjennos en paz, señores
Inquisidores modernos:
por mucho que lo intentéis
aquí no conseguiréis
derribar al Padre Eterno,
que a Sevilla, os lo repito
no la podréis convencer:
lo ve cada Viernes Santo.
y se llama Gran Poder.

Agustín Pérez González

LA SAETA

Del libro "Dardos de Pasión"

Una Saeta es un dardo
que se te clava tan dentro,
que es imposible escucharlo
sin que sangre el sentimiento.

Una saeta es martillo,
yunque y fragua trianeros
que lloran con los quejíos
de los cantes más señeros.

Una saeta es un duende
disparando seguiriyas
que sobre el pecho se prenden
desde un balcón de Sevilla .

Y cuando los martinetes
se van convirtiendo en rosas
para tratar de ofrecerle
a Nuestra Madre y Señora
un hermoso ramillete
de las más sentidas notas,
una saeta te pierde
y hasta los varales lloran.

Una saeta es un mundo,
una saeta es un sueño,
la saeta es arte puro
que se hace plegaria y rezo,

Que escuchando una saeta
si se canta por derecho,
hasta a la misma Giralda
le retiemblan los cimientos.

Agustín Pérez González

POR FIN EMPEZASTE A CONTARME

Del libro "Elegía para un alma Soñadora"

Por fin empezaste a contarme.
Aunque tu memoria
no es ya tan fiel como antes,
aclaras mis lagunas
y me desvelas misterios
de esta extraña familia
desunida por la distancia ,
los malentendidos
y una reserva atroz
que hizo que nunca
nos conociéramos del todo.

Hoy quiero recomenzar,
como ya hice otras veces ,
a amarrar cabos,
a empalmar cables
para crear conexiones
entre todos sus miembros.
no sé si merece la pena el esfuerzo
si volveré a toparme contra el muro
de la incomprensión y la desconfianza.

Esperaré a estar
en mejor disposición de ánimo
para volver a intentarlo con más fuerza.
es preciso tener éxito esta vez,
porque me dicen las tripas
que es mi última oportunidad.

Agustín Pérez González

EL RIO EMPAPÓ LOS CIMIENTOS

Del libro "Elegía para un alma soñadora"

El río empapó los cimientos
de tu casa natal,
aledaña a las Atarazanas del Rey.

La Torre del Oro,
guardiana de tus miradas infantiles,
llenó tus pupilas
de rechoncha majestad,
y otra torre
cubrió de plata tu azotea

Hoy la azotea de tu cuerpo
está cubierta de la plata
que los años hicieron nacer
en tu hermosa cabellera,
pero la esencia del río
y eterna la majestad
de las torres sin campanas
sigue permaneciendo en tí
aunque tu decrépito cuerpo
ya no tenga su altiva elegancia
ni el poderío de sus aguas.

Agustín Pérez González

HOY POR FIN HE VISTO

(del libro "elegía para un alma soñadora)

Hoy por fin he visto
florecer una sonrisa
en tu envejecida cara .

Los recuerdos
pusieron sobre tu rostro,
ayer severo,
imperdibles de alegría
en los que se van prendiendo
perlas de sentimientos
vividos en compañía.

Tu ayer trajo hasta hoy
remedios para tu melancolía.
Por eso
desde ahora te receto
tres memorias al día
-desayuno, almuerzo y cena- ,
para mantener por siempre
tu corazón alegre.

No me falles,
Hazme caso: tómatelas.

Agustín Pérez González

PASO DE PALIO

(Del libro Cofrade por la Gracia de Dios)

Un paso de palio es
un pedacito de cielo.
De cielo con sus estrellas
bordadas en terciopelo.

De cielo con nubecillas
hechas de aroma de incienso
que elevan en sus volutas
las oraciones del pueblo.

De cielo de vía láctea
hecha pabílos ardiendo
alrededor de una cara
que es el mismísimo cielo.

De cielo en el que una lluvia
de gotas de sufrimiento
va cayendo de sus ojos
para humedecer los nuestros.

De cielo en el que la Luna,
siempre obediente a sus ruegos
pone a sus plantas la plata
de sus rayos más excelsos.

Un cielo en el que, volando
palomas que son pañuelos,
van enjugando su llanto
por el que va en el madero.

Un cielo en el que atardece,
lubricán de firmamentos
donde las luces y sombras
caminan a paso lento

por las calles de Sevilla
prestando rojos reflejos
a sus rincones y esquinas
que se convierten en rezos .

Un cielo el techo del palio,
que así se llama por cierto,
al que rodean cuatro paños ,
abanicos de misterio

con flecos de seda y oro
que acompasan movimiento
al paso triste o alegre
de treinta y seis costaleros.

Un cielo de candelabros
que lucen como luceros
para sacar en el manto
mil matices y reflejos
a los bordados de oro
y al brillo del terciopelo.

Cielo de clavel y nardo ,
jardín de todo universo
donde la flor más bonita
es su cara de requiebro.

Esencia de orquídea blanca
y de gladiolo enhiesto,
de rosa cuya fragancia
besa a la noche en silencio.

Cielo de rosa y camelia
cuya fragancia los vientos
la transforman en plegaria
cuajada de sentimiento.

Y es que un paso de palio
es gloria y es universo,
es el trono de la Madre
de todos los costaleros .

Un cielo que a cosa hecha
los sevillanos hicieron
para quitarle la pena
a la Reina de los Cielos .

Agustín Pérez González

TRES ANAS

(del libro Sueños de Amor y Sueños de Verano)
Triana.
Tri - Ana.
Tres veces Ana.
Trianero por tres veces.

Por la torre de Santana,
donde mi fe nació y crece;
también porque se llama Ana
la que me tuvo en su vientre,
y por los ojos de una serrana
que loco perdío me tienen.

Tri - Ana.
Tres Anas:
Mi novia, la abuela de Dios
y la que un día me parió
en el barrio más valiente.

Tres Anas,
pá qué más.
¿Es que no es... suficiente?

Agustín Pérez González

RETRATO

(del libro Sueños de amor y sueños de Verano)

Son sus ojos dos candelas
y su pelo . . . ¡ay su pelo!.
Su pelo es mi perdición:
tan negro que hasta el carbón
se está muriendo de celos.

Sus pestañas abanicos
y su frente . . . ¡ay su frente!
Suave, tersa y anchurosa
como pétalos de rosa,
como la seda de oriente.

Sus mejillas son claveles
y sus labios . . . ¡ay sus labios!
Tan rojos y sensuales
que hieren como puñales,
como al cielo el campanario.

Sus dientes, cuentas de nácar
y su boca . . . ¡ay su boca!
Es la casa del deseo
y fuente donde me veo
bebiendo con ansia loca.

Su voz, canto de sirena
y sus carnes . . . ¡ay sus carnes!
Si imagino que me abraza,
su cuerpo es ardiente brasa
donde quisiera quemarme.

Agustín Pérez González

A MI GUITARRA

(del libro Sueños de Amor y Sueños de Verano)

Mis dedos hace tiempo no acarician,
mis manos a sus manos no se enlazan,
mis ojos ya no encuentran su sonrisa,
mis brazos a su cuerpo ya no abrazan.

Mis labios ya no esbozan un te quiero,
mis oídos no escuchan sus palabras,
mis suspiros aún suben al cielo
y aún arde su amor en esta alma.

Aquí me encuentro, solo, y aunque puedo
librarme de esta soledad que embarga
seis cuerdas sólo acarician mis dedos
y abrazo solamente a mi guitarra.

Agustín Pérez González

EN ANDALÚ

(Del libro "Viaje por mi Andalucía Interior")

Al llegar a casa un día,
encontré a mi niña triste.
No cantaba, no reía,
no me contó ningún chisme.
No llegó a enganchar mi cuello
ni a decirme: ¿ qué me traes ?,
ni me tiró ningún beso
cuando tó los días lo hase.
La hise venir a mi lao,
y le pregunté asustao ....
¿Tú qué tiene, mi tesoro ?
Di, bien mío, ¿qu´ha pasao?.
Y me dijo: ná papá;
son pamplina, de verdá.
¿Como no, esperanza mía?
¡No le ocurte ná a tu pare!
¿De qué zon ezos churrete?
¡Tú has llorao, no me engañe!
Cuéntame, mi chiquetita
pá que se vayan tus male.
No ha sio ná popaito,
que la maestra má reñío
porque dise que no sé hablá.

Que aunque ella me enseña,
y por mucho que se empeña,
yo lo sigo hasiendo iguá.
Me dise cada momento
que no diga malamente,
ni p´alante, ni p´atrá,
ni contrimá, ni aluego,
ni compare, ni mumá,
que tampoco diga agüelo,
pare, mare ni jartá.
Que con la ese me hago un lío,
que a veses la pongo de má,
y que aluego me la como
cuando va puesta ar finá.
Como lo dijo delante
de toítos los demá,
sentí un núo en la garganta
que no me dejó respirá,
al tiempo que se ponía
mi cara, toa colorá.
y mientras tós se reían
me tenío que sentá
llorando a lágrima viva,
achará y avergonzá.

¿ Eso ha dicho, vida mía?
¿ eso ha dicho?, ¿de verdá?,
¿ Y se quea tan tranquila
jhasiendo a un ange llorá?.
Pos mañana viá dí yo
a hablá con esa señora:
vamo a vé quién de los dos
es esta vé er que llora.

Me presenté al día siguiente
a la entrada de la escuela,
me fui mú resuertamente
pá ella ná más que verla,
y le dije, secamente,
en un tono agrio y duro:
Mirusté, señá maestra,
que lo de señá... lo dudo
si es que quiere que en mi tierra
se quede to er mundo mudo.
Entonse, mu sorprendía
me dijo: ¿qué es lo que pasa?.
Y le contesté enseguía ...
pos ahora se lo digo
en sólo cuatro palabra:

Pasa que mi niña viene
a la escuela pá que usté
le enseñe las cuatro regla,
a escribí, a bordá y leé.
que aumente sus conosimiento,
le enseñe lo que no sé
y ensanche su entendimiento
pá saberse desenvorvé.
Pero no le pueo aguantá
que la humille y la avergüense
delante de toa la gente
porque no sepa ni hablá...
según a usté le parese.
Tenga en cuenta que quisá
en Madrí, en La Coruña,
en Burgo o en Valladolí,
hablen como usté pretende:
sin dejarse atrá una ese,
sin esa jhache moruna
y sin el deje andalusí,
pero ahora le recuerdo
que no se encuentra en su pueblo,

Y que a ver como se entera
que aquí no hablamos así
porque nosotros tenemo
otro idioma más sinsero
sin reglas y sin fronteras,
sin ortografía ni fartas.
Una lengua diferente
que expresa dirertamente
lo que se siente en el alma;
¿ pá qué otra cosa si no
s´han inventao las palabra?
Asín que, aunque usté exija
que al leé o al escribí
lo hagan en el lenguaje
que utilisan en Madrí,
cuando le hable mi hija,
por favó, no la corrija
y deje que use el de aquí.
Y tenga siempre presente
de que está usté en er Sú,
y no es que se hable malamente;
es que se habla EN ANDALÚ.

Agustín Pérez González

ANDALUCIA

Este poema fue escrito el año mil novecientos ochentaitantos, pero sigue teniendo actualidad porque aunque nuestros políticos dicen que Andalucía Avanza, lo cierto es que lo hace a mucha menos velocidad que los demás y eso en términos relativos es retasar.

A N D A L U C I A
(De "Viaje por mi Andalucía interior")

Son ocho caballos bayos
con ocho crespones negros:
ocho caballos tirando
del carro que los uncieron.

Ocho yeguas alazanas
que llevan a la grupera,
con sus trajes de gitana,
señoritas forasteras.

Ocho jacas de pobreza,
flacos lomos, todo huesos,
agachando la cabeza
mientras pasean a sus dueños.

Ocho caballos de circo
con sus alegres plumeros,
dando vueltas y mas vueltas
para que se rían con ellos.

Ocho potros derramando
su sangre en otros esteros
en los que cuatro asesinos
los toman por extranjeros.

Ocho toreros lidiando
ocho miuras cerreños
que les perforan el alma
con sus afilados cuernos.

Ocho negras banderillas
sobre un toro noble y fiero
hechas de paro, pobreza,
emigración, hambre y miedo:

Ocho bambas de cristal
por cenicientas perdidas,
que les permiten soñar
en cambiar pronto de vida.

Ocho sueños de verano,
motivos de vana alegría,
que se esfuman de las manos
al llegar el nuevo día.

¡Despierta ya,Tierra Mía,!
que dormida no te quiero
despierta y lucha Andalucía
por lo que es tuyo y no te dieron

Quiero que seas sangre pura
de ocho jacos de carrera,
que lleguen con toda holgura
victoriosos a la meta.

Ocho toreros saliendo
de la plaza,triunfantes,
después de cortar orejas
a hombros por la puerta grande.

Ocho toros en el campo
respirando libertad
que salgan nunca al ruedo
por la fuerza a torear.

Ocho volcanes preñados,
puro fuego en las entrañas,
que exploten si los explotan
capital y gente extraña.

Así te quiero, Andalucía,
combativa y altanera,
eficaz, culta, bravía,
próspera como la primera.

¡DESPIERTA YA Tierra Mía!,
que dormida no te quiero,
despierta y lucha, Andalucía
por lo que es tuyo y no te dieron.
Agustín Pérez González